miércoles, 14 de diciembre de 2011

Maternidad descafeinada. Sustitutos y mentiras

 
http://www.flickr.com/photos/melillamirada/3863393294/

    En toda regla está la excepción que la confirma. Relativizamos y cada cual tiene sus preferencias, sus motivos, su ignorancia, su crueldad y su buen hacer. No todo es blanco o negro, existen las medias tintas, los matices y puntualizaciones. Pero a la hora de dar mi opinión, no puedo publicar el Quijote en cada entrada y por eso soy tajante. Y os explico a lo que voy ahora.

    Hemos pasado de lo natural a lo artificial en un suspiro con la creencia de que es avance y progreso. Y quizás esto pueda valer en determinados ámbitos de la vida. No sabemos cribar lo nuevo importante de lo superfluo, banal e inservible. ¿Para qué queremos la copia cuando está ahí el original? Sólo se me ocurre una respuesta de entrada: para sustituir, poner en lugar de lo verdadero la imitación por las razones que sean, para mentir, para ocultar quién sabe qué.

    La mujer está preparada naturalmente para parir. No necesita libro de instrucciones. Podemos aprovechar la tecnología médica, entre otras cosas y como ejemplo, para hacer una ecografía (si es que no se demuestra que sea perjudicial algún día) o para reanimar a un recién nacido, que no es poco. Pero ¿por qué se ha llegado al punto en el que delegan el parto en manos de un equipo médico? El parto no es una patología. No es una enfermedad. Es un acto fisiológico, sexual; incluso puede llegar a ser casi orgásmico.  Y viviendo en la cultura del adoctrinamiento y el miedo, se sigue a las masas carentes de cordura y con poca confianza en sí mismas y su genética. La evolución humana ya ha provisto a la mujer de la sabiduría necesaria para dar a luz sin demasiada intermediación, más bien ninguna, pero ahora parece que no pueden parir si no es en un hospital, en un potro obstétrico, rodeada de ginecólogos, anestesistas, matronas, becarios y de todo el que lleve bata blanca. Si me apuran, hasta el pintor. Allí mete mano todo el que puede y quiere amparado en un protocolo. Siguiendo el mismo, rasuran el vello púbico, le ponen enemas para que defequen, pueden romperle la bolsa para acelerar el parto si el ritmo no es el que ellos deciden que es bueno, ponen vías, dejan a la mujer en ayuno, no le permiten parir en la postura más cómoda para ellas salvo que coincida que "esté cómoda en la silla de partos" (la litotomía es una de las peores posturas para dar a luz pero la más práctica para el médico), le pueden apretar con fuerza el vientre para empujar al niño al mundo (maniobra de Kristeller), le ponen epidural (casi siempre la culpable de partos instrumentales: fórceps, ventosas...) y oxitocina (sintética), la hormona del amor, que ya el cuerpo se encarga de producir naturalmente pero no acorde con cambios de turno, salas de dilatación llenas y colas para parir. Es curioso que los receptores encargados de recoger la oxitocina sintética "sepan diferenciarla" de la natural y por diversos mecanismos el cuerpo sufre una sobrecarga dolorosa de contracciones uterinas que pueden causar daños irreparables e incluso de peligro vital. Y todavía hay una percepción del parto natural como algo antiguo, desfasado, tribal e incluso temerario. No digamos ya la opción de parir en casa. Y lo que no saben, al igual que ignoran que son mujeres para todo y en esto entra el parir sin mediación, es que el parto medicalizado no tiene sentido, que el cambio del domicilio al hospital para las contracciones por ser un ambiente inóspito y desconocido, inseguro; que la epidural tiene más riesgos que beneficios, que alarga el proceso del parto innecesariamente; que parir a cuatro patas, sentada o de pie es más "placentero" , además de lógico; que no necesitan ponerse en manos de nadie porque sin saberlo, están preparadas para ello... y mil "anécdotas" más en las que me detendré una a una en futuras entradas. Les cortan la vagina (episiotomía) causando verdaderos traumas futuros a muchas mujeres que sufrirán de incontinencia urinaria, distrofia muscular, fobias, daños estéticos y psicológicos... Por no hablar de lo que vulgarmente se conoce (mal llamada) "cesárea vaginal". La violencia obstétrica está a la orden del día y además, organismos como la SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia) tiene la poca vergüenza de reírse de ello, haciendo humor de estos asuntos y otros relacionados con el embarazo, el parto y el puerperio. Pronto saltó la repulsa a la palestra y surgió La Revolución de las Rosas, de la que también hablaré en otra entrada, más adelante.

    ¿Vale la pena cambiar el parto natural por el medicalizado? ¿Vale la pena subyugarse ante un "bajo tu responsabilidad" del médico de turno? Si todas las mujeres tuvieran la información necesaria y el Estado se preocupara de ello en vez de darles la autoridad del parto a quien no pare (los médicos) y permitirles su abuso de poder frente a la ignorancia y el miedo de quien daría la vida por el hijo que está a punto de nacer, se evitarían muchos de los problemas que al parecer surgen en los partos y que serían simples excepciones de la regla si no estuvieran intervenidos con la excusa de la prevención.

    Esta es la primera sustitución, llena de mentiras. A por la segunda y el resto (tranquilos, no las citaré todas: no hay espacio en la red).

    Nace el niño y se apresuran a cogerlo y cortar el cordón umbilical. ¿Sabían que late? Yo lo he podido comprobar con mis propias manos, ya que no lo solté ni dejé que lo cortara nadie hasta que toda la sangre de la placenta llegara a mi hija, para prevenirla de muchas enfermedades y dotarla de una enorme reserva de hierro (ríanse los laboratorios de sus gotitas sustitutorias) Si respetan a la mujer y al niño, pondrán a su hijo en el pecho de su madre, si no, se apresuran  de nuevo a secarlo, vestirlo... cuando no a aspirarle los orificios nasales, meterle un dedo en el culo (sí, así con todas las letras, para ver la permeabilidad anal)... como si no hubiera tiempo. Y pronto, la vacuna de la hepatitis B, inyección de vitamina K (se niegan a ofrecerla oral: otro pinchazo más, por si fueran pocos), colirio en los ojos (¿sabían que puede producirle incluso arritmias?)... ¡Despacio joder! El niño sólo necesita estar con su madre, piel con piel y cualquier sustituto que le dé calor, no sirve de nada: ni prendas, ni incubadoras (salvo niños muy prematuros). Tampoco sirve la excusa de no poner al bebé en el pecho de mamá si ha nacido por cesárea, "porque le han cortado la barriga, no el pecho", como bien dice Carlos González.

    Pocas horas después, probablemente quieran arrebatártelo para alguna prueba, para bañarlo bajo un grifo rápidamente (qué estupidez, porque además le quitan lo poco que le quede de vérmix -esa sustancia mantecosa en la que vienen envueltos- que sirve como termoregulador, entre otras muchas cosas) o para curarle el ombligo. Puesto que los padres tendrán que hacerlo los próximos días... ¿Quién mejor que ellos para sanarlo? Pues no. Casi seguro que ni te lo permitan. Nunca las manos de un enfermero o enfermera experimentado serán mejores que las de sus padres que tratan con ternura al bebé.

    Llegará el pediatra y querrá ver al niño en la cuna. En ese habitáculo de plástico, frío y desolador. No entiendo por qué muchas madres dejan al niño ahí, como si nada, cuando hace unos instantes estaban unidos entre sí. Sustituir el regazo y el cuerpo de una madre por una innecesaria cuna, es, además de cruel, una aberración contranatura. El bebé necesita a su madre todo el tiempo y durante unos meses, quizás años, en exclusiva, para cumplir ese período de "gestación exógena" que el cachorro humano requiere. Separar al bebé de la madre (a veces se los llevan a "nidos" durante la noche o tienen cunas adosadas a la pared con huecos por donde lo cogen a su antojo para cualquier asunto protocolario y casi siempre sin permiso expreso de los pares) es una barbaridad. Es de todos sabidos que si se quieren educar niños para la guerra, adoctrinar, hacerlos agresivos y despiadados, cuanto antes los separen de la madre, mejor. Ahí, además de en muchos otros aspectos, están las semillas de la violencia. ¿Por qué sustituir el calor de una madre? ¿Por qué sustituir el abrazo por una cuna? ¿Por qué la teta por un biberón? ¡Todo es de mentira!

    En las maternidades se ven a madres con sus bebés recién nacidos con chupe. Alguna enfermera incluso le ha recomendado un biberón ante la impaciencia de la subida de la leche o los berrinches del bebé con el calostro, que alimenta más que sacia. ¡Paciencia mamá! Otras madres lo tienen claro: nada de teta, es un sacrificio y además "su madre no tuvo leche, y ella tampoco la tendrá" ¡Mentiras y más mentiras! (esto da para una tesis entera). El bebé no coge la teta como chupe sino el chupe como teta. Es una imitación barata del pezón materno, precioso, preciso y una maravilla de la tecnología natural. El pecho (que hay que darlo a demanda), gracias a la oxitocina y la prolactina, combinando la duración entre las tomas, la intensidad de la mamada y otros factores, regula la cantidad de leche y cuanto más mama el bebé, más leche se produce, adaptándose además a la edad del niño. No hay razón para las malditas "ayudas". Si quieren ayudar, más teta. Los previene de enfermedades y tienen bastantes más nutrientes y componentes que la leche artificial de vaca (tratada). ¡Qué sabias son las vacas! Todavía no he visto a ninguna alimentarse de la leche materna de una mujer. Y además, se acaba de demostrar que contiene células madre (la materna, claro, valga la redundancia) ¿Qué marca mejora eso? ¿Por qué sustituir la leche materna por la artificial, que es menos beneficiosa, más cara y no viene en un envase tan bonito que la mantiene siempre a la temperatura idónea? ¿Por qué preparar un biberón cuando ya está lista la comida en los senos de una madre? ¿Por qué privar al bebé de ese contacto, ese vínculo, esa relación natural? ¿Por qué se suelta con tanta gratuidad un "mira qué hermoso está, para qué quiere la teta", o un "ya no le hace falta, la coge por vicio"? ¡Ignorancia supina! A veces incluso mala conciencia o autoconvencimiento.

    Y si seguimos, nos topamos con que no hay que llevar a los bebés en brazos (de lo que ya he hablado en otras entradas), que hay que ignorarles porque lo recomienda la Supernnazi, que hay que castigarlos para que "se porten bien" (eufemísticamente viene a decir que hagan lo que nosotros queramos cuando nos convenga porque podemos ejercer poder sobre ellos aunque haga falta emplear la humillación, las faltas de respeto e incluso la violencia: total, es un niño -¡qué cabritos somos!-), que no pueden dormir con nosotros, que hay que llevarlos a la guardería, que los tiene que educar el Estado en el colegio... Delegando la responsabilidad de una madre (y un padre) en quien sea y a costa de lo que sea. Y lo que es peor: convenciéndola de que "es lo que hay", que "esto es así", "es lo mejor para el niño".

    Todo ello, amparado por el consumismo de la cultura del plástico, que nos ofrece medicamentos, personal médico y artilugios para combatir la mala praxis del hospital; cunas, minicunas, hamacas, vigiladores... para mantener alejados de nosotros a los niños; chupetes, biberones y leche artificial; carritos, muñecos que simulan el latido del corazón, peluches que cantan nanas, taca tacas... Cualquier cosa que se pueda pagar cómodamente a plazos. Cualquier cosa que se pueda vender. Cualquier cosa que sea un sustituto y mentira para llevarnos de cabeza hacia una maternidad pobre y descafeinada.

15 comentarios:

Crisol dijo...

Kiko, ahora que la nombras, me gustaría leer un post tuyo sobre Supernany. Yo suelo ver el programa y a veces veo que utiliza técnicas coherentes y que pueden venirme bien en la educación de mis peques, como implicarles en las tareas de casa, ayudarles a ser un poco más autónomos en cosas simples como vestirse, hacerlos más pacientes... pero otras veces, me choca muchísimo lo que hace! En un programa, la familia tenía una niña de 18 meses que la pobrecita se portaba súper bien (se supone que Supernany había venido por los dos hermanos mayores), y le hace pasar un berrinche de muy Señor Mío para que recoja sus juguetes. Sí, la nena termina recogiendo dos trastos, pero hasta la madre termina llorando también. Qué necesidad hay de eso?!

Elena dijo...

Me encanta! Es cierto que la cultura del consumismo nos ha convertido en seres que quieren tener lejos a los hijos, porque nos meten en la cabeza sin que nos demos cuenta que para ser felices tenemos que consumir, y que para consumir necesitamos tener lejos a los hijos: "si usted quiere salir de cena, no lleve a sus hijos, si quiere ir al cine, no lleve a sus hijos, si quiere ir de viaje, mejor sin niños, que entonces no se disfruta... Y yo me pregunto, acaso no tenemos hijos para disfrutar de/con ellos?

Kiko Valle dijo...

Hola Crisol. Tengo pendiente una entrada sobre Supernanny. Espero que sea pronto jeje Pero te adelanto que no soy muy partidario de su "conductismo", aunque como bien dices, hay algunas cosillas (muy pocas, la verdad) con las que estoy de acuerdo. Yo he visto pocos programas porque sufro, me cabreo y me va a costar un infarto (y porque mi mujer a esa hora ve algo en la tele: esto entre tú y yo jaja). El programa está muy mal de fondo y forma. Ya explicaré a qué me refiero con esto.

Gracias por comentar y entrar en mi blog.

Kiko Valle dijo...

Elena, ¡Cuánta razón! Todo el mundo nos insiste a mi mujer y a mí en que "dejemos" a la niña con alguien de vez en cuando (va a tener dos años y sólo se quedó dos horas con mi suegra un día porque tuvimos que ir de urgencia con mi mujer al hospital). Y nuestra respuesta es siempre que la hicimos para disfrutarla con intensidad y que llegará el día que esté más tiempo con sus amigas y con quien quiera. Mientras, nosotros visitamos a quien haga falta y la ven¿Por qué esa manía de prestar a los niños y pedirlos prestados? Como si les molestara a los demás la compañía de sus padres. Si ella me lo pidiera, lo pensaría. Por una necesidad también. Pues nada, siguen insistiendo. Y no es que la niña vaya a estar mal, es que no nos hacemos sin ella: nuestra vida gira en torno a Aitana y nos divertimus y mucho con y junto a ella. Y hacemos casi de todo (no vamos a hacer puenting, claro jaja. Antes tampoco, es por poner un ejemplo).

Coincido con tu apreciación.

Gracias por entrar!!!

Gemma y La Manada dijo...

Olé! que buen resumen!!! coincido contigo punto por punto, incluso en esto último que comentas. No entiendo los comentarios del tipo "ya nos la dejarás para liberaros un poco" o "déjala ya un poquito en el carrito y descansas no?". Ahora que ya han visto que no se baja de su fular y es feliz y que no tengo la más mínimo intención de liberarme de la más feliz "atadura" empiezan con los comentarios justificativos: "es porque es la primera", "ya cambiarás de opinión cuando te canses", "ya verás como más adelante ya no la quieres llevar en brazos"....yo francamente me parto. Si supieran lo que pasa por mi cabeza. Me alegra ver que lo que pasa por la tuya es muy similar. Te sigo! (lo he intentado varias veces pero no me deja firmar con mi usuario)

Kiko Valle dijo...

Más bien lo que hacen muchos es librarse y no liberarse jeje. Conozco a gente que lleva un ritmo de vida que consiste en levantarse muy temprano y dejar a los niños con alguien o en aulas matinales si van al cole hasta que terminan de trabajar por la tarde-noche. Mientras los niños han estado a cargo de alguien, en los comedores, actividades varias, etc... llegan a casa y lo único que comparten con sus padres es cena y ducha. luego a dormir. Hay casos en los que es casi indispensable esta vida desgraciadamente por problemas económicos serios, pero la mayoría son familias con comodidad económica que viven para trabajar. Entonces... ¿Para qué tienen niños? Siento ser tan radical.

Y lo que comentas es cierto. A mí, que siempre me han gustado mucho los niños, cuando no tenía a mi hija y estábamos en reuniones de amigos, yo era el niñero y todos decían que "porque no eran míos, que ya me hartaría cuando tuviera un hijo o hija". Y resulta que no es así jeje. También comentaban que cuando tuviera dos o tres años no iba a quererse bajar de mis brazos. Ya tiene dos y lo que quiere es correr, saltar y ver mundo jeje. Con una independencia casi peligrosa a su edad jeje. Sólo quiere brazos a veces. Y como con esto, con mil asuntos más. Se han tenido que bajar del burro. También pasaba con la alimentación: que si seguía con la teta (aún sigue), nunca iba a comer bien. Pues mi hija come de todo, sin moler y con ganas, diferenciando sabores, no todo mezclado en un puré sin saber qué lleva, qué le gusta y qué no. Pero no de ahora, sino desde los 10 u 11 meses. Su asignatura pendiente parece ser la fruta, que se limita a plátano, alguna vez pera y unos sorbitos de zumo de naranja o de melocotón y poco más. En ocasiones y temporada, sandía . Aunque ha probado casi de todo, pero no le gusta. Tiempo al tiempo y si no, qué le voy a hacer. No la voy a obligar.

Para muchos padres sus hijos son un estorbo aunque no quieran decirlo abiertamente. Nosotros nos adaptamos con gusto a una nueva vida llena de cambios con la llegada de Aitana. Es muy diferente pero placentera. Vivimos para ella puesto que la hemos creado conscientemente, con mucho amor y dedicación, que nos costó lo suyo jejeje. Y no digo que padres que optan por otra crianza no sean conscientes, amorosos... pero con toda sinceridad, hay opciones que me parecen menos respetuosas con los niños, que están indefensos y manejados sin escrúpulos por ese abuso de poder del que hablo.

Gracias por entrar y comentar la entrada. Un abrazo

mortfan dijo...

Hola. Es el primer post tuyo que leo y me ha encantado. Y es cierto lo que comentan de los comentarios ajenos(Valga la redundancia). A mí de la teta nunca me han dicho nada, por suerte, porque soy de familia "tetera" pero lo que he tenido que aguantar con el colecho y el BLW sólo lo sé yo. Ahora me alegra decir que tengo un hijo de 18 meses, a falta de tres días, que sigue mamando, come de todo(a lo único que le hace un poco de ascos es a la carne de ternera y cerdo, que el pollo y el conejo los come que da gusto¡Y el pescado, la verdura y la fruta le encantan! ¿no había tantos problemas con los niños y esos tres grupos de comida?¿de quién es en realidad el problema?), duerme conmigo y es súper independiente. Algunos me lo dicen extrañados y otros parece que se han replanteado algunas cosas. Mi hermano se maravilla de que sepa comer él solo "no como otros niños de su edad".
Para mi desgracia, mi parto fue de pesadilla (Espero que el segundo vaya mejor cuando toque) y me llevé el kit completito(o casi que ni ayunas, ni rasurado ni enema. El resto, calcado)pero todo lo demás ha sido perfecto. Ni chupete usa(que no lo demonizo eh, simplemente, a él nunca le ha hecho falta que para eso está la de verdad).
Te felicito por tu entrada.

Kiko Valle dijo...

Muchas gracias por comentar. Mi hija come espárragos blancos, habichuelas, mero, pijotas... La fruta le cuesta. El resto, de todo. A veces sola con sus dedos, otras con cubierto y en ocasiones se lo doy yo, especialmente lo que lleve demasiado caldo. Yo estoy dispuesto a limpiar pero a veces es que con los meneos de la cuchara, me ducha jaja.

Siento lo del parto, seguro que el próximo podrás vivirlo de otra forma.

Gracias por entrar a comentar y te espero por aquí

misteriosa dijo...

Hola. Mira, en este post estoy 100% de acuerdo contigo. La verdad es que tratan por todos los medios de vendernos sustituos innecesarios de cosas que ya tenemos. Bueno, tú ya lo has dicho todo. Saludos

Nebetawy dijo...

Guau, menudo resumen. Has descrito un montón de cosas por las que yo y otras muchas mujeres siempre nos estamos peleando y defendiendo. Tantas veces me he tenido que pelear por los brazos, por la teta, o por quejarme de que no me dejaran parir. "Si la niña y tú estáis bien es que hicieron lo que había que hacerse", "lo único que importa es que las dos estéis bien"... como si nos hubieran salvado la vida por rajarme inútilmente.

En fin, que habrá que seguir peleando para que ampliar la visión que tiene la gente, lo bueno es que cada vez somos más los que abrimos los ojos. Y me encanta que cada vez haya más hombres también que opinan sobre estos temas, que si no parece que son "cosas de tías", con nuestras hormonas y nuestras paranoias.

Por cierto, me encanta la foto que ilustra el post, de lo más explicativa. Buen descubrimiento tu blog. Me quedo.

Kiko Valle dijo...

jejeje, me alegro misteriosa!! Y encima tienen la "habilidad" de que nos creamos que es mejor o que no existe ese original del que hablo.

Gracias por entrar y comentar.

Nebetawy. Tú lo has dicho: un resumen. Porque hay más cosas que se podrían tartar. Ya irán cayendo poco a poco. Las discusiones con todo el mundo también las conocemos nosotros. Y hay con quien se puede hablar y con quien no. Ya sabes.

A seguir peleando, sí. Hay muchos hombres en esta línea pero pocos salen a la palestra: sólo es eso. Yo también espero que no se sigan viendo los hijos y todo lo relacionado con la crianza como "cosas de mujeres".

Un abrazo y gracias por entrar, comentar y quedarte

Vivian dijo...

Acabo de descubrir tu blog y me ha encantado. No abundan los blogs sobre estos temas escritos por papás! Enhorabuena. Totalmente de acuerdo con tu post :) Te enlazo en mi blog. Un saludo!

Anabella dijo...

Hola Kiko! Yo también soy una recién llegada y ya he compartido este post en mi facebook. No puedo dejar de leerte!! Eres parecido a mi (no puedo decir igual, porque eres hombre sabes). Radical en lo nuestro. Me gusta que seas asi de radical y "machista", porque así me siento (y me hacen sentir). Escribes muy bonito, se nota el amor por tu hija en cada post y no tienes miedo de herir sentimientos (yo si, por eso no escribo cosas tan radicales...). Te seguiré leyendo hacia atrás (tus antiguos posts) y hacia el futuro. Gracias!

Meri dijo...

Me ha encantado esta entrada, voy a tener que agregarlo a mis blogs favoritos. Gracias a Vivian de nace una mama

Kiko Valle dijo...

Gracias Vivian. Le echaré un vistazo a tu sitio también.

Anabella. Tal como está el asunto, o eres un poco radical para retratarte y plantar cara con argumentos o te toman por loco, raro, hippie (ni que esto fuera un insulto) o qué sé yo. No quiero herir sentimientos, pero no temo el hacerlo y casi siempre acabo diciéndolo en mis entradas o comentarios, por si acaso.

Gracias por entrar, quedarte, compartirlo y comentar.

Abrazos

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