http://www.flickr.com/photos/22910003@N08/2555455480 “Hands on baby”
Es extraordinario pensar, que dentro del vientre materno, mi hija pueda tener sensaciones. Quiero pensarlo porque me alegra, me alivia creer que sabe quién le toca , qué manos le dan calor y tranquilidad. Y es que tengo “magia”: cuando Sara me avisa de que el séptimo de caballería está galopando en su interior me apresuro a imponer mis manos. No sé si es la presión, el calor, la diferencia de tamaño, “la intención”… pero mi Aitana se calma, no se mueve o lo hace con delicadeza, como esperando algo más, expectante. Quiero suponer, claro. ¡Qué bonito sería que ya escuchara mi voz pegada a la panza! Los mimos que le damos, las nanas, los arrumacos, el taquicárdico latir de mi pecho… Es una experiencia increíble pegar la oreja al vientre y escuchar el mar en su barriga y el tintineo de un corazoncito que ya nos quiere y que ya queremos. – “ ¡Aitana! ¿Dónde está mi niña? ¡Dale una patadita a papi! ". Y la da. Casualidades de la vida. Lindas casualidades.

